Ojo blanquecino y nublado, blefaroespasmo (contracción del ojo), reducción excesiva de lágrimas, inflamación corneal difusa, miosis (encogimiento la pupila del ojo), hinchazón del iris y pérdida de visión / ceguera.
La uveítis lipémica es la inflamación de la úvea concurrente con una erupción lipídica que provoca una apariencia nublada de la cámara anterior del ojo. Se caracteriza por una alta concentración de lípidos en el humor acuoso (la sustancia acuosa entre la lente del ojo y la córnea).
Esta condición viene provocada por 2 condiciones en paralelo. Por un lado, una ruptura de la barrera acuosa-sanguínea que protege al ojo por culpa de una inflamación de la úvea, y por otro por una hiperlipidemia concurrente, es decir, un incremento de los lípidos en el torrente sanguíneo.
Síntomas
Ojo blanquecino y nublado, blefaroespasmo (contracción del ojo), reducción excesiva de lágrimas, inflamación corneal difusa, miosis (encogimiento la pupila del ojo), hinchazón del iris y pérdida de visión / ceguera.
Causas
La erupción lipídica suele ser el resultado de una condición de hiperlipidemia. Por lo tanto, el problema está en el metabolismo del perro que puede presentar enferemedades como hipotiroidismo o diabetes Mellitus. Y evidentemente para que se refleje en el ojo tiene que coincidir con una rotura de la barrera acuosa-sanguínea causada por una uveítis.
Diagnóstico
El veterinario llevará a cabo un análisis físico y ocular exhaustivo, tomando en cuenta los posibles incidentes que podrían haber desencadenado la afección. La erupción lipídica suele confundirse con el brote acuoso severo. Sin embargo, el brote acuoso severo no aparece tan blanco como el brote lipídico y, generalmente, presentan mucho más dolor ocular. El veterinario proyectará una luz fina y podrá ver las partículas de grasa flotando en el ojo.
Tratamiento
En la mayoría de los casos, el tratamiento ambulatorio es el adecuado. Para tratar correctamente la enferemdad, el veterinario tendrá que solucionar los 2 problemas concurrentes lo antes posible para evitar que degenere la situación del ojo porque podría llevar a la ceguera.
El brote lipídico, se debería corregir con un cambio de dieta por una baja en grasas y calorias y la hiperlipidemia se afrontaría solucinando la enfermedad subyacente. Quizás en un primer momento el veterinario puede rectar fármacos hipolipemiantes para reducir los triglicéridos.
Y para solucionar la uveitis y proteger el ojo, el veterinario podría recetar medicamentos antiinflamatorios para aliviar la inflamación y la hinchazón (normalmente corticoides tópicos).
Dos o tres días después del tratamiento inicial, el veterinario monitoreará la presión intraocular. La frecuencia de las revisiones posteriores estará determinada por la gravedad de la afección y la respuesta de la mascota al tratamiento. En casos de brotes lipídicos, el pronóstico es bueno y por lo general, el perro responde rápidamente a la terapia antiinflamatoria moderada.