Torsión del bazo en perros
Urgencia: Atención inmediata
Pronóstico: Reservado

El bazo forma parte del sistema linfático y su misión es mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo y combatir las infecciones. Es un reservorio para los glóbulos blancos y también filtra la sangre y destruye las células dañadas.

La torsión del bazo puede darse en perros por sí sola o en conjunción con el síndrome de dilatación gástrica-volvulo (GDV) que es cuando el estómago del perro se llena de aire, se expande y se tuerce sobre sí mismo.

La torsión del bazo se da pocas veces y suele afectar a perros de razas grandes y de pecho grande. La torsión puede darse repentinamente o gradualmente.

Síntomas

Vómitos, orina de color marrón o rojo, falta de apetito intermitente, pérdida de peso, dolor abdominal, aumento de la frecuencia cardíaca, abultamiento abdominal y encías pálidas.

Causas

En principio existe una predisposición genética aunque existen factores de riesgo para la dilatación gástrica previa y el vólvulo (GDV) como el exceso de ejercicio, la ansiedad, el nerviosismo o los vómitos.

Diagnóstico

El veterinario primero realizará una exploración física pero paralelamente pedirá un perfil químico de la sangre, un hemograma completo, un análisis de orina y un panel de electrolitos. También preguntará por el inicio de los síntomas y posibles incidentes en esa época.

Es muy útil hacer unas placas del abdomen. Con los rayos X se puede detectar una masa o un bazo ubicado de forma anormal. También puede ser interesante hacer un electrocardiograma porque el bloqueo del flujo normal puede causar arritmias en el corazón.

Tratamiento

Si el perro presenta GDV se requerirá una intervención quirúrgica urgente para sacar el bazo. En la intervención, el veterinario también fijará el estómago para evitar que vuelva a repetirse la dilatación gástrica y el vólvulo. El bazo se examinará en el laboratorio para descartar problemas asociados. Se aplicará terapia de fluidos, tratamiento médico y se controlará el funcionamiento cardiovascular después de la operación.

Si se extirpa el bazo, se debilitará el sistema inmune del perro y habitualmente el médico tratará de reforzarlo con medicación para evitar que el perro enferme más de lo normal.

El post operatorio es delicado y requerirá de un seguimiento veterinario para controlar la mejora del perro y que la cicatriz cierre bien.