Pancitopenia en perros
Urgencia: Lo antes posible
Pronóstico: Reservado

La pancitopenia es el descenso anormal de los tres componentes sanguíneos principales: glóbulos rojos (eritrocitos), glóbulos bancos (leucocitos) y plaquetas. Es una condición grave que necesita una atención urgente. No es una enfermedad sino un síntoma de una enfermedad. Al coincidir un defícit de los 3 a la vez, lo habitual es que el problema se encuentra en la médula que es el órgano encargado de fabricarlos.


Síntomas

Los síntomas son un mix de lo que provoca la falta de cada uno de los componentes sanguíneos. La falta de glóbulos blancos provoca fiebre, infecciones frecuentes y persistentes. La falta de glóbulos rojos provoca debilidad encías pálidas y letargo. Y finalmente la falta de plaquetas moretones, hemorragias en la nariz y en la orina. 


Causas

La pancitopenia puede ocurrir por infecciones bacterianas o víricas graves, por toxicidad o por tumores que como decíamos afecten a la médula ósea. En ocasiones también puede estar caudada por enfermedades autoinmunes.


Diagnóstico

El veterinario realizará un examen físico después de conocer el historial médico del perro. Además, solicitará un hemograma completo, perfil bioquímico, análisis de orina, pruebas inmunológicas y un examen de la medula ósea. En la analítica de sangre si el perro estuviera enfermo, detectaría un bajo recuento de glóbulos y plaquetas y podría observar en el microscopio la células sanguíneas. En las pruebas inmunológicas como una PCR podría detectar la presencia de parásitos o virus que pudieran estar causando la enfermedad. Y en el examen de la médula podría evaluar la correcta producción de células sanguíneas.

Tratamiento

El tratamiento dependerá de la afección subyacente que esté provocando la pancitopenia. El perro, si estuviera grave, podría necesitar en un primer instante recibir transfusiones de sangre para compensar los bajos niveles de células sanguíneas. También podrá ser necesaria una terapia intensiva con antibióticos y fármacos para estimular la producción de neutrófilos (glóbulos blancos que combaten infecciones) y medicamentos para estimular la producción de eritrocitos.

Una vez estabilizado el perro, el veterinario tratará de que la médula vuelva a producir de forma normal las células sanguíneas. Si la afección ha sido provocada por una infección, se recetarán antibióticos o antiparasitarios según sea el agente infeccioso. Si la condición ha venido causada por una enfermedad autoinmune, el veterinario recetará inmunosupresores y si fuera un cáncer lo más habitual sería utilizar la quimio o radioterapia.

En algunos casos, si se detectarán deficiencias nutricionales, el perro tan sólo podría necesitar suplementos nutricionales para recuperarse.

Durante la recuperación el veterinario realizará un recuento frecuente de células sanguíneas y se debería restringir la actividad física del perro y mantenerlo alejado de otros animales.