Aparece un bulto en el lugar de la inyección, persistiendo y/o creciendo en tamaño. En las etapas avanzadas, las lesiones se fijan y ocasionalmente se ulceran.
En 1991 se estableció una relación directa entre la administración de vacunas y la aparición de neoplasias. Por aquella época las vacunas habían evolucionado y en vez de llevar organismos vivos ya se utilizaban vacunas inactivadas con adyuvantes para potenciar la respuesta del sistema inmune. En principio se pensó que la causa era sólo la vacuna de la rabia pero con el tiempo se demostró que cualquier vacuna incrementaba el riesgo de desarrollar neoplasias porque el problema parecen ser los adyuvantes que contienen las vacunas. Algunos medicamentos inyectables también pueden dar lugar a tumores, probablemente por la misma causa.
El riesgo de aparición de neoplasias incrementa exponencialmente si distintas vacunas son aplicadas en la misma región anatómica aunque el sarcoma (específicamente el fibrosarcoma) es el tumor maligno más asociado a las inyecciones es raro que se produzca por esta causa (1-4 cada 10.000 gatos). Un bulto en la zona donde se puso una inyección no siempre es un sarcoma. Pueden aparecer masas no tumorales.
Síntomas
Aparece un bulto en el lugar de la inyección, persistiendo y/o creciendo en tamaño. En las etapas avanzadas, las lesiones se fijan y ocasionalmente se ulceran.
Causas
Los adyuvantes pueden provocar inflamaciones y nódulos después de una inyección. Los adyuvantes son aditivos químicos que incrementan la estimulación del sistema inmunitario. El principal adyuvante vacunal que se considera que puede provocar tumores es el hidróxido de aluminio.
Diagnóstico
El diagnóstico debe ser completo para que el tratamiento sea efectivo. El veterinario probablemente decida hacer análisis completos de sangre y de orina, radiografias y una biopsia. Con la biopsia se establecerá el tipo de células involucradas en el tumor y con las radiografías o pruebas de imágen (ecografía, tomografía computerizada o resonancia magnética) se detectará el tamaño y localización exacta del tumor.
Tratamiento
Lo más usual es tratar el problema con una cirugía siempre que no exista metástasis. Habría que eliminar todos los músculos y fascias que tuviesen contacto con las células cancerígenas para asegurar el éxito de la operación
Si hubiera metástasis o no se estuviera seguro de que la extirpación haya sido total, habría que utilizar la quimioterapia o la radioterapia.
El éxito del tratamiento dependerá básicamente del tamaño del tumor. Por ello es muy importante iniciar el tratamiento lo antes posible.