Normalmente, el veterinario optará por una cirugía para extraer el tumor o crioterapia. En los casos donde las lesiones son grandes, se debe realizar la cirugía con márgenes amplios tanto alrededor del tumor como en profundidad. Si fuera un tumor maligno, podría ir acompañada de quimioterapia.
El pronóstico va a depender del tamaño de las lesiones al momento del diagnóstico. Será favorable en los casos de lesiones pequeñas, ya que este tipo de tumor es invasivo localmente pero tiene baja metástasis. En muchos casos, se puede lograr una recuperación completa, especialmente si el tumor se detecta y trata a tiempo.
Las medidas preventivas incluyen la limpieza regular de los ojos, protección contra la radiación UV (sobre todo durante las horas pico de radiación solar) y una alimentación y entorno saludables para el gato.