El veterinario primero realizará una exploración física de los testículos. La exploración física debería apoyarse con pruebas de imagen (radiografías y ecografías) para detallar y concretar el tamaño y ubicación del tumor.
El veterinario normalmente también realizará una analítica completa de sangre y de orina para conocer el estado de salud general.
El veterinario debería tomar una muestra para analizar en el microscopio y asegurar que no hay anomalías en las células. Podría tratar de sacar líquido con una aguja pero si los resultados no fueran claros, deberá realizar una biopsia para poder analizar una parte del tumor.