Los síntomas dependen del nervio afectado. Los síntomas generales son letargo, pérdida de apetito y de peso. A partir de estos síntomas generales tenemos la afectación a las patas que se traduciría en cojera progresiva y crónica en la extremidad, pérdida muscular, disminución del tono muscular y movimientos descoordinados.
De todas formas, el tumor también podría afectar a los nervios craneales y se traduciría en parálisis facial, dolor, debilidad y dificultad para masticar. Si afectara a los nervios espinales, el perro mostraría parálisis, incontinencia urinaria o fecal y dolor de espalda.