Los perros presentan esfuerzo para defecar y una secreción de las glándulas anales. También se rascan en exceso, se persiguen la cola y se lamen y muerden alrededor del ano.
Los perros tienen los llamados sacos anales a ambos lados del ano y se llenan con líquido que producen las glándulas anales. El líquido que producen las glándulas anales del perro sirve para lubricar el ano y facilitar así la expulsión de las heces.
Los trastornos del saco anal se concretan en la compactación del líquido del saco anal, la inflamación de los sacos y la aparición de abscesos. Este problema, si persiste puede acabar impidiendo el correcto funcionamiento de las glándulas anales.
Los perros de razas pequeñas como Caniches miniaturas, Caniches de juguete y Chihuahuas están más predispuestos que otras razas.
Síntomas
Los perros presentan esfuerzo para defecar y una secreción de las glándulas anales. También se rascan en exceso, se persiguen la cola y se lamen y muerden alrededor del ano.
Causas
Existen diversos factores que predisponen al animal a sufrir un trastorno del saco o sacos anales: heces crónicamente suaves, recurrentes episodios de diarrea, secreciones glandulares excesivas, pobre tono muscular anal o secreciones retenidas, entre otras.
Diagnóstico
El veterinario llevará a cabo un examen físico completo del perro, teniendo en cuenta el historial de los síntomas y los posibles incidentes que podrían haber precipitado esta condición. Los sacos anales agrandados son fácilmente palpables. Asimismo, se realizarán los exámenes de rutina como: perfil químico de la sangre, un hemograma completo, un panel de electrolitos y un análisis de orina para descartar otras causas de enfermedad. También se tomará muestras del líquido del saco anal para hacer un cultivo.
La secreción normal clara o pálida de color amarillo-marrón se habrá convertido en un líquido marrón espeso y pastoso si los sacos anales se han compactado. Los sacos anales con abscesos tendrán un exudado rojo marrón y mostrarán signos de hinchazón y enrojecimiento. Los sacos anales también pueden romperse.
Tratamiento
Los sacos anales con abscesos se abrirán para permitir el drenaje. Luego se limpiarán, enjuagarán y se administrarán antibióticos. Si el perro sufre una infección crónica del saco anal, es posible que sea necesario extraer los sacos anales con cirugía. Y si el perro sufre de fistulación severa, el veterinario podría recetar una terapia oral con ciclosporina.
El veterinario programará una cita de seguimiento de 3 a 7 días después de diagnosticar y comenzar el tratamiento. Si el perro se lame constantemente el ano después del tratamiento, se recomienda colocar un collar isabelino para impedirlo. Durante la recuperación hay que controlar la zona y llamar al veterinario inmediatamente si las glándulas anales continúan drenándose después de unos días de tratamiento, o si parecen estar rojas o hinchadas.