El veterinario tratará de diagnosticar qué está causando la prostatomegalia. Para ello primero realizará una exploración física en búsqueda de bultos. Acompañará la exploración física por pruebas de imagen para buscar anomalías en la próstata.
Si el veterinario pensara que la prostatomegalia es consecuencia de una infección, realizará análisis de sangre y de orina para detectar cuál es la causa y recetar el tratamiento más efectivo.
Por último, también aporta mucha información la extracción de líquido de la próstata. Se puede realizar con una aguja fina sin necesidad de intervención quirúrgica.