Lo ideal es prevenir y para ello es necesario una buena limpieza de las patas y también una buena alimentación para evitar una deficiencia de vitamina A.
El tratamiento normalmente se realiza con cremas de uso tópico. Para una correcta aplicación es necesario primero limpiar la zona y cortar el pelo de alrededor de la almohadilla para facilitar la aplicación.
Según la causa y la gravedad, el veterinario también podría recetar antibióticos, antifúngicos o antiparasitarios en caso de infección o corticoides en caso de enfermedad autoinmune. También podría ser necesario el uso de collar isabelino o medicamentos para tratar el dolor.