La inflamación de la pared de los alveolos provoca que el oxígeno tenga problemas para pasar a la sangre. Los síntomas más usuales son: tos, respiración rápida, dificultad para respirar, intolerancia al ejercicio, fiebre leve, ruidos pulmonares, cianosis y secreción de los ojos. También puede presentar signos gastrointestinales, como vómitos, diarrea y una disminución de orina en casos de exposición a elementos tóxicos.