Para un correcto diagnóstico, el veterinario primero preguntará por el historial clínico del perro (anamnesis). Conviene descartar otras patologías como pueden ser las hernias.
La resonancia magnética será lo más efectivo para confirmar la enfermedad porque se podrá observar una zona brillante que corresponde a un edema dentro de la médula sin que haya un disco presionando. Si no fuera posble la resonancia, el veterinario también podría realizar una mielografía (prueba de imagen de contraste con anestesia) para descartar otras causas.
Lo que sí servirá para un diagnóstico definitivo es la histopatología ya que permitirá apreciar el émbolo y la necrosls de la médula espinal.