No existe ningún tratamiento para la mielopatía degenerativa. La atención de apoyo es la única opción de tratamiento actual para retrasar el avance de la enfermedad. El ejercicio ha mostrado cierta efectividad en retrasar la atrofia de la médula espinal. Hay que evitar que el perro engorde porque la presión en la columna sería mayor y la degeneración se aceleraría. El veterinario podría sugerir ejercicios de rehabilitación y fisioterapia y en algunos casos el uso de ayudas ortopédicas para que el perro pueda moverse.
En general, el pronóstico a largo plazo es malo para los animales que han sido diagnosticados con esta enfermedad, ya que es de naturaleza degenerativa.
La paraplejia generalmente ocurre dentro de los seis a nueve meses del diagnóstico inicial. El monitoreo de la condición debe ser continuo, con exámenes neurológicos y muestras de orina tomadas para tratar infecciones que puedan ocurrir. A medida que el perro se vuelve cada vez más incapaz de caminar, se recomienda una almohadilla cómoda y un giro frecuente para prevenir las llagas en la cama. También se recomienda que el pelo del perro se mantenga corto para que las lesiones de la piel tengan menos probabilidades de desarrollarse.