Los signos oculares, pueden incluir entrecerrar los ojos o parpadear de forma espasmódica, acumulación de líquido en los ojos, ojos enrojecidos, secreción de los ojos o conjuntivitis, una condición en la que el tejido húmedo del ojo se inflama. Los síntomas respiratorios suelen ser leves, siendo los estornudos la principal afectación. También son comunes las infecciones en el sistema respiratorio o las infecciones del tracto urinario y genital. Debido a la proximidad del sistema genital al sistema reproductivo de este parásito bacteriano, puede producirse problemas relacionados con el embarazo, recién nacidos débiles, muerte prematura de los recién nacidos o mientras están en el útero materno.
En ocasiones, la bacteria viaja por el sistema circulatorio y acaba afectando a las articulaciones. Los síntomas articulares incluyen la inflamación simultánea de varias articulaciones (conocida como poliartritis), como las rodillas, los tobillos, las caderas o los hombros, y la inflamación de las vainas de los tendones. La cojera prolongada, la dificultad para moverse, la fiebre y los signos generales de malestar son alguno de los signos típicos.