El veterinario primero preguntará por la aparición de síntomas y realizará exámenes de sangre completos para detectar indicios de la enfermedad. No suele servir de mucho pero unos niveles altos de glóbulos blancos o linfocitosis, la deficiencia de fósforo o un bajo nivel de azúcar en sangre podrían estar relacionados con el hipopituitarismo.
La prueba definitiva para diagnosticar el hipopituitarismo se obtiene midiendo el nivel de hormonas en la sangre con una prueba dinámica después de inyectar una sustancia estimulante de las hormonas. La glándula pituitaria no siempre está produciendo hormonas y por ello podemos encontrarnos con que faltan hormonas y ser algo normal. Por ello se fuerza con el test de estimulación con GHRH o Xilacina a la producción de la hormona del crecimiento justo antes de realizar la medición.
En ocasiones el veterinario también puede utilizar la resonancia magnética o la tomografía computarizada para detectar posibles tumores o anomalías en la glándula pituitaria.