Hiperplasia y prolapso vaginal en perras
Urgencia: Lo antes posible
Pronóstico: Bueno

La hiperplasia y el prolapso vaginal es una condición caracterizada por una masa que sobresale de la vagina. En la hiperplasia el tejido vaginal que se exterioriza es más pequeño y se circunscribe en el centro de la vagina mientras en el prolapso el tejido edematizado es mucho mayor. Ambos casos suelen producirse en perras en celo por una sobrereacción de la vagina por la presencia de un exceso de estrógenos. 

En ningún caso es grave a menos que afecte a la micción y la solución suele ser buena, aunque las probabilidades de recaída son altas.


Síntomas

Los síntomas que podemos encontrar sin examinar la vulva es un excesivo lamido de la zona vaginal, poco interés sexual y dolor al orinar.

Si examinamos la vulva, podemos distinguir 3 tipos de hiperplasia. La del tipo 1 es cuando hay una ligera protrusión que no sale de la vulva. La hiperplasia tipo 2 es cuando el tejido vaginal sobresale de la abertura vulvar y la tipo 3 es cuando puede verse claramente externamente.

Causas

Desconocidas. Podría ser genético.


Diagnóstico

Se realizará un examen físico vulvar para detectar masas que sobresalgan. Normalmente el tejido vulvar se presentará anormalmente seco.

El veterinario deberá descartar causas subyacentes como los tumores o afectación de los órganos abdominales.


Tratamiento

El tratamiento que sugerirá el veterinario dependerá de la gravedad y de la situación de la hembra. Si estuviera en gestación o el prolapso fuera leve, normalmente se optará por un tratamiento conservador que simplemente consistirá en mantener la zona limpia para evitar infecciones y esperar a que disminuya la inflamación. El veterinario normalmente recetará pomadas antibióticas e hidratantes para mantener en buenas condiciones la masa prolapsada hasta que se termine el celo. Será con la finalización del celo cuando la vagina volvería a su posición normal.

También puede recomendarse la cirugía para hembras no gestantes con casos graves o sencillos de operar si se quieren evitar las recaídas. Para evitar recaídas normalmente se castrará a la perra con una ovarectomía. De esta forma ya no se producirá más exceso de estrógenos. Y en casos con dificultades para orinar y/o una masa prolapsada muy dañada, el veterinario planteará una resección.

En cualquier caso, el pronóstico para la recuperación siempre es muy bueno.