El síntoma más evidente es la aparición de un bulto en medio del abdomen. Normalmente será un bulto de grasa que desaparecerá con la presión. Sin embargo, también podría no desaparecer y entonces sería más peligroso porque podría quedar estrangulado algún punto del aparato digestivo. En estos casos, los bultos suelen ser duros y dolorosos.
En el segundo caso, el estrangulamiento también podría producir síntomas como la falta de apetito o los vómitos. En estos casos conviene actuar rápido porque si la hernia estrangula una parte del intestino podría provocar una necrosis del tejido y una consecuente sepsis en pocas horas.