El tratamiento estará condicionado por el alcance y la gravedad del trauma o lesión del perro. Se puede aplicar coronas o realizar otros trabajos dentales aditivos para reparar el diente dañado, incluso la cirugía en casos graves.
Si la raíz no se puede reparar, se recomendará la extracción del diente, seguido de un sellado del área afectada con material restaurado o revestimiento.
Durante un tiempo, es recomendable restringir la actividad física de su mascota en un entorno seguro y contenido. También deberá administrar alimentos húmedos. Es necesario vigilar el progreso del perro después del tratamiento, y continuar con el cuidado y limpieza regular de las piezas dentales.