Exceso de fósforo en la sangre de los perros (Hiperfosfatemia)
Urgencia: Lo antes posible
Pronóstico: Reservado

El fósforo es uno de los principales electrolitos presentes en la sangre de los caninos, su estrecha relación con el Calcio y su propio metabolismo, hacen del tejido óseo el mayor reservorio en el cuerpo de estos animales. Sus niveles séricos son regulados por sustancias endógenas como la parathormona, vitamina D y calcitriol, y su eliminación es llevada a cabo por el riñón.

La hiperfosfatemia se trata de una alteración en la concentración de los electrolitos sanguíneos provocada por una anormal elevación de los niveles de fósforo en el torrente circulatorio de los perros. Aunque puede ocurrir en cualquier edad, esta patología es más frecuente en cachorros o perros ancianos, en los que, una mala función del riñón condiciona la predisposición para este trastorno.

Síntomas

No hay signos visibles salvo en casos agudos donde pueden presentarse espasmos y temblores musculares.

Causas

Las causas van relacionadas con la alteración en algún punto del metabolismo del fósforo, provocando un cambio en los niveles séricos de este catión, por ejemplo, enfermedades de los huesos tales como osteoporosis o cáncer. Otras causas responsables de este trastorno son las patologías renales crónicas, alteraciones en las hormonas de la tiroides o paratiroides e incluso la sobredosis de vitamina D.

Diagnóstico

Al ser los síntomas de este desorden tan inespecíficos, en la mayor parte de los casos, el diagnóstico se realiza como hallazgo en exámenes de laboratorio de control o como parte del protocolo diagnóstico de la enfermedad que condiciona la alteración electrolítica.

La medición directa de fósforo en sangre es imprescindible, adicionalmente se deberá indagar en pruebas de funcionamiento renal y concentración de hormonas tiroideas y paratiroideas como exclusión de etiologías subyacentes. 

Otras pruebas pueden incluir rayos X de huesos largos para la medición de la densidad ósea y la cuantificación de Calcio y Vitamina D en sangre. 

Tratamiento

Va dirigido a corregir las causas que originan la hiperfosfatemia. En casos leves, es suficiente una dieta con restricción de fosforo como tratamiento, sin embargo, en situaciones más graves, necesita una terapia con fluidos intravenosos de urgencia para corregir los desbalances electrolíticos y evitar consecuencias fatales. En algunas ocasiones se requiere el uso de sustancias quelantes de fósforo como el Hidróxido de aluminio como parte del tratamiento.

Una vez estabilizado el estado de salud del canino, su veterinario llevará una monitorización estrecha de los niveles de fósforo. El pronóstico dependerá de la causa que originó el trastorno; aquellos sin enfermedades subyacentes tienen una excelente expectativa de vida con el tratamiento médico. Es importante seguir las recomendaciones de su veterinario para prevenir recurrencias.