El veterinario primero realizará una exploración física y preguntará por la aparición de los primeros síntomas y los antecedentes familiares.
Para descartar problemas de la médula espinal, realizará pruebas de imagen de la columna vertebral y si no viera nada sospechoso, para diagnosticar la enfermedad del Doberman bailarín realizará una electromiografía para registrar la corriente eléctrica que va a los músculos y la fibrilación en las piernas. El veterinario también podría solicitar una biopsia para ver si las fibras de las patas traseras están atrofiadas o no.
El veterinario también podría solicitar un test de ADN para comprobar si tiene el gen mutado.