Dolor en la boca, hinchazón de las encías, pérdida de apetito, exceso de salivación, mal aliento e incapacidad para masticar.
Los perros pueden desarrollar formaciones de pus en la base de los dientes por culpa de infecciones bacterianas. En los casos más graves, el absceso puede acabar en una fístula oronasal.
Dolor en la boca, hinchazón de las encías, pérdida de apetito, exceso de salivación, mal aliento e incapacidad para masticar.
Los abscesos pueden estar causados por:
Sea cual sea la causa, los abscesos deben ser tratados cuanto antes para evitar que las bacterias se expandan por la boca.
El veterinario realizará una exploración física de la boca. Si sospecha de la afección, el veterinario deberá realizar pruebas de sensibilidad y radiografías dentales.
El tratamiento menos agresivo que permitiría conservar los dientes y la función masticatoria normal consistiría en drenar el fluido de debajo los dientes para eliminar cualquier infección. Sin embargo, el tratamiento más común y efectivo suele consistir en la extracción del diente perjudicado. El veterinario finalizará el tratamiento con la limpieza de la zona y la administración de antibióticos para tratar la infección. Si el perro experimentara dolor, el veterinario también podría recetar analgésicos.
Una vez drenado y ya sin líquido, el veterinario comprobará que no haya ninguna infección presente. Sólo así se podrá asegurar la recuperación.
En el caso de los abscesos, lo más adecuado es la prevención. Una buena higiene oral evitará que aparezcan la mayoría de problemas.