Hernia inguinal en perros
Urgencia: Lo antes posible
Pronóstico: Bueno

Una hernia inguinal es un desplazamiento de órganos o tejidos abdominales. Se produce cuando existe una malformación del anillo inguinal. El anillo inguinal es un agujero en los músculos de la pared abdominal. Por ese túnel deben pasar vasos sanguíneos y nervios hacia la zona genital, pero si el anillo es demasiado grande o elástico, permite que se desplacen órganos o tejidos que no deberían.


Síntomas

El síntoma más evidente es la aparición de un bulto en la zona de la ingle del perro (en las patas traseras). El bulto normalmente será blando e indoloro, pero dependerá de las partes que han pasado por el agujero. 

También según las partes atrapadas en el agujero, el perro también puede presentar.

  • Vómitos y letargo cuando queda atrapado una parte del sistema intestinal y se corta el riego sanguíneo.
  • Dificultad para orinar cuando la vejiga ha quedado atrapada y se corta el flujo de orina.



Causas

En muchos casos, las causas son congénitas porque los perros nacen con un anillo inguinal mal formado.

Sin embargo, la hernia inguinal también puede ser adquirida por culpa de la obesidad, de traumatismos o de factores hormonales en perras no esterilizadas. Durante el embarazo el incremento de presión en la zona abdominal y los cambios hormonales incrementan las posibilidades de que aparezca una hernia inguinal.


Diagnóstico

El veterinario primero preguntará por los antecedentes y por los síntomas que haya detectado el propietario. A continuación, realizará una inspección física y si sospecha de la enfermedad se centrará en detectar bultos en la zona de las ingles. Para diagnosticar la urgencia, con la palpación manual tratará de ver si el bulto es reducible o está atrapado.

Para un diagnóstico definitivo, el veterinario realizará pruebas de imagen. Con la ecografía podrá ver qué contiene el bulto y la radiografía le permitirá saber si se ha producido o no una obstrucción intestinal.


Tratamiento

Normalmente no es una urgencia grave, aunque si hubiera quedado estrangulado un trozo de intestino sí podríamos tener que correr. El tratamiento más habitual es la cirugía. El veterinario abrirá la zona y tratará de recolocar los órganos o tejidos desplazados. Después “arreglará” el anillo inguinal para evitar que vuelva a colarse órganos o tejido del abdomen.

Normalmente, en el caso de las perras no esterilizadas, el veterinario recomendará la castración para evitar el riesgo de recaídas.

Una vez operado, el perro deberá guardar unos 10 días de descanso y se utilizará un collar isabelino para evitar que lama la zona. Durante estos días probablemente se receten medicamentos para el dolor y la inflamación.