Los síntomas son bastantes graves puesto que el perro tendrá dificultades para respirar. Los más habituales son:
- Tos profunda y persistente. Puede empezar con tos seca y después evolucionar a productiva con la presencia de moco.
- Intolerancia al ejercicio y renuencia a moverse. El perro se cansa y se sienta rápido.
- Ruidos respiratorios. Normalmente sibilancias o burbujeo al escuchar su respiración.
- Fiebre o letargo si está causado por un virus o bacteria.
- Dificultad para dormir puesto que el perro al recostarse tendrá dificultades para respirar.
- En casos graves mucosas azuladas por la falta de oxígeno.